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El poder de la transparencia

16 Ene

Es alentador ver como el Consejo para la Transparencia ha comenzado a prestar un efectivo servicio a la sociedad  y  que la legislación que se interesa en la materia se puede aplicar sin importar a quien alcance en su fiscalización. La renuncia del Ministro de Defensa es una prueba de que va resultando cada vez más difícil dar la espalda a la probidad y a la honestidad pública, con secretismos y datos reservados. Es una garantía importante para la población del país el saber que este nuevo tipo de institucionalidad cumple con sus funciones y objetivos sin contemplaciones con nadie, y por ello los ciudadanos y ciudadanas de Chile podemos estar contentos de contar con resguardos frente algunos peligros de los abusos del poder.

Esta misma normativa que vela por la transparencia nos ha permitido conocer importantes antecedentes sobre como el Consejo Nacional de Educación tomó la decisión de apoyar la solicitud del Ministerio de Educación de disminuir en un 25 % las horas de enseñanza de la historia, la geografía y las ciencias sociales, así como de tecnología. Es sorprendente revisar los informes de cinco evaluadores expertos que, con diversos argumentos, rechazan la medida promovida desde el ministerio de Lavín. En efecto los informes, que se han podido conocer en virtud del imperio de la ley de transparencia, dejan en evidencia la falta de fundamentos sólidos y serios de una medida tan trascendente que puede lesionar severamente la formación en las disciplinas que se ocupan de la historia y la memoria, el patrimonio y la identidad, la sustentabilidad  y la valoración de nuestro medio y sus recursos, la formación ciudadana y la participación democrática, la capacidad de comprender nuestra sociedad y cultura y las que conviven con ella.

Hasta hoy no existe una explicación medianamente atendible del por qué de esta medida curricular. Parece ser sólo un capricho del Ministro y su entorno, en alguna medida obsesionados con los indicadores de pruebas estandarizadas y rankings internacionales pues la única y precaria explicación ofrecida se refiere a la necesidad de contar con más horas para lenguaje y matemáticas aún a costa de otros sectores de aprendizaje. Quienes trabajaron seriamente elaborando informes fundados en argumentaciones explícitas y respaldadas en fuentes validamente establecidas se deben haber visto sorprendidos cuando, con un criterio que se relaciona con el poder y no con la autoridad, el ministro anunció el 17 de noviembre pasado la reducción de horas, señalando que se iniciaba una revolución en la educación nacional.

Afortunadamente existen los criterios de trasparencia que nos dan algunas garantías frente a los abusos y ofrecen la posibilidad a la sociedad, a  sus instituciones y a la ciudadanía entera de reaccionar frente a situaciones de peligro para  la igualdad  y el estado de derecho. Desde el mismo día del anuncio ministerial recién citado diversos grupos ciudadanos nos hemos manifestando no sólo en el rechazo de una medida que parece arbitraria sino también en la demanda de una explicación fundada de los motivos que impulsan al ministro a tomar una resolución que causará un grave daño a la formación de niños y jóvenes por mucho tiempo. Lo que hemos solicitado infructuosamente es un debate de ideas que de respuesta a la razón que está detrás de la disminución de horas y del giro de sentido del curriculum. Ha sido una espera vana pues el ministro no ha considerado seriamente esta demanda. Hace quince días se reunió con representantes de diversas corrientes y sensibilidades que rechazan la medida y pareció abierto al dialogo, aunque aún sin dar argumentos que sostengan la controvertida reducción de horas.

Hace pocas horas sin embargo el ministro habló de la restitución de las horas del sector de historia, geografía y ciencias sociales en el marco de las negociaciones para conseguir el respaldo político de la reforma educacional. El ministro, que ha usado y abusado de la idea de que las discusiones políticas son algo deplorable o sucio, ha convertido a la enseñanza de la historia del país y la formación ciudadana en una moneda de cambio con la oposición.

Esto pone de manifiesto la falta de sustento pedagógico de la medida pues en un momento parece sostenerla a ultranza y en otro le parece canjeable por votos parlamentarios. En una materia tan seria como es la educación y en un sector tan complejo de estudiar como el que se ocupa de las sociedades en el tiempo y el espacio, se requiere de un comportamiento serio y responsable y no piruetas oportunistas que además se ocultan denostando la actividad política.

Es aquí donde se hace evidente el poder de la transparencia. En efecto los documentos que el CNED ha debido hacer públicos en cumplimiento de la ley no sólo ponen en evidencia el desprecio por la opinión de los expertos consultados sino también plantean dudas acerca de la libertad con que ha actuado el Consejo. ¿Por qué razón este organismo no atendió las razones de los informes recibidos? ¿Por qué condiciona el apoyo a la propuesta ministerial al cumplimiento de una serie de observaciones? ¿En que medida el Ministro Lavín ha atendido  los puntos planteados por el CNED?

Resulta evidente que no existen fundamentos sólidos para persistir en una medida que a todas luces parece imprudente, desprolija y arrogante. Resulta evidente que el Consejo Nacional de Educación debe explicar por qué desatendió las recomendaciones de los cinco evaluadores, contratados por ese mismo organismo, para apoyar una medida que no se funda en buenos argumentos ni en evidencias confrontables. ¿Debemos suponer que el CNED no ha podido actuar con libertad e independencia? Si así fuese estaríamos frente a un gravísimo caso de abuso de poder y ante la crisis de una institución que tiene una muy alta responsabilidad con la sociedad chilena y con el futuro del país.

La falta de seriedad de la propuesta de la Unidad de Curriculum y Evaluación del Ministerio, en el sentido de reducir  horas de un sector en beneficio de otros, es tal que un día se pueden tener tres horas y al día siguiente cuatro según lo que digan los parlamentarios opositores. Frente a este comportamiento de quien tiene el poder pero no la autoridad contamos con una ciudadanía cada vez más conciente de sus responsabilidades sociales y con mecanismos que velan por el comportamiento trasparente que de garantías frente a la corrupción, los abusos o los simples caprichos.

La situación generada por el Consejo para Transparencia y el ex ministro de defensa es una señal alentadora de que pude imperar la responsabilidad y la claridad  de sentido en el actuar público. Lavín hace unos días prometió la restitución de las horas cercenadas y ahora, de modo oscuro y oportunista, condiciona esta promesa. Confiemos en el poder de las trasparencia y de su imperio en el CNED, en el Ministerio de Educación y en el país.

Claudio Rolle

Profesor Instituto de Historia

Pontificia Universidad Católica de Chile

Lo que se pierde sin la historia

17 Dic

Artículo de Claudio Rolle, profesor del Instituto de Historia de la Universidad Católica de Chile. Publicado en El Mostrador el 15 de diciembre de 2010.

Uno de los mayores problemas de la anunciada reforma de la educación, definida por el Presidente Piñera como “la madre de todas las batallas”, se refiere a la insidiosa presencia de propuestas de cambios curriculares en medio de un conjunto de medidas administrativas que conforman el cuerpo principal de una iniciativa que se busca presentar como un bloque.

Amparándose en medidas de fomento al estudio de la pedagogía, en la creación en estímulos económicos para el sector, en las formas de renovación de los docentes y las facultades de los directores de liceos y colegios, se intenta introducir una reforma curricular que es de naturaleza distinta al resto de las propuestas.

Esta operación es peligrosa y está cargada de implicancias pues se compromete en ella el desarrollo de los estudios en campos muy relevantes de la formación de nuestros niños y jóvenes, tomándose resoluciones cuyos efectos negativos se verán en un futuro mediato. Por otra parte, como se ha señalado en debates de otros países, una sociedad que margina despreocupadamente la historia de sus escuelas es una sociedad “suicida” y espiritualmente empobrecida, debilitada en sus referentes identitarios y carente de profundidad en sus formas de análisis y proyección.

Sin ninguna fundamentación seria, ni menos respaldada en documentos o informes, se plantea la disminución de las horas de enseñanza en el sector de Historia, Geografía y Ciencias Sociales y en el de Tecnología en beneficio del aumento de horas para Lenguaje, Matemáticas e Inglés. Se trata de una decisión de graves implicancias ya que se restan posibilidades al estudio de sectores fundamentales para el desarrollo de las habilidades para la vida en sociedad por una parte  y de capacitación para la autosuperación por otra.

Se limitan las horas destinadas a la educación en un sector que favorece el  desenvolvimiento de pensamiento crítico, el estímulo de la capacidad de indagación, interpretación y propuesta y la preparación para la convivencia social, el pluralismo y la tolerancia, expresiones muy relevantes para la formación de ciudadanos libres, informados y participativos.

Se pone en riesgo el ámbito que se ocupa del estudio de la conformación de la identidad social, la memoria, la formación ciudadana y las relaciones sociales, en el que se entregan las herramientas para una comprensión más rica de un mundo variado y cambiante, multicultural y capaz de valorar la diversidad como forma de riqueza. Se limita el campo de estudios donde las ciencias sociales otorgan los instrumento críticos para entender el mundo de la economía y las relaciones sociales que se generan en torno a ella y se restringen las posibilidades para una adecuada formación de los estudiantes en relación con el medio en que viven  y las responsabilidades que ello implica en materia de sustentabilidad y aprovechamiento de recursos y energía.

Con esta reducción de horario se pone en riesgo la fundamental tarea de entregar una sólida formación ciudadana que capacite a los jóvenes para el desarrollo de los  valores cívicos y las diversas formas de responsabilidad y participación democrática.

Quitando el 25 % de las horas de este sector se limitan las posibilidades de que  nuestros jóvenes se preparen adecuadamente para una vida más rica  y desarrollen actitudes que los ayuden a entender las culturas y cultiven las humanidades, sector que cada día más es puesto en valor por la investigación.

Es grave así mismo el que se pierdan horas en el sector de Tecnología, terreno que puede dar muchas posibilidades a quienes están en la etapa formativa y estimular en ellos la creatividad y la capacidad de respuesta a un mundo en continuo cambio. Se ve afectado el porvenir de nuestras niñas y niños en una de las áreas más promisorias para el desarrollo de criterios igualitarios y solidarios, donde la creatividad y la imaginación pueden tener grandes posibilidades.

La justificación de esta medida que implica tantas y tan significativas pérdidas no está suficientemente desarrollada y deja flancos abiertos a la especulación. De factores contextuales se puede conjeturar que es la preocupación por conseguir mejorar los resultados de las pruebas SIMCE y PSU la que determina esta medida. Esto puede dar réditos políticos inmediatos porque en un corto plazo, con más horas en lenguaje y matemáticas se puede lograr alza de puntajes. Sin embargo no sólo existen visiones muy críticas sobre la efectividad y valor de estos resultados sino también se hace evidente la aplicación de un criterio equivocado en cuanto se apunta a la búsqueda de resultados de corto plazo y de medición  estandarizada, es decir al conseguir que los medios de medición indiquen cifras tranquilizadoras sin considerar suficientemente las razones y problemas de fondo en materia de aprendizaje. Se corre el riesgo de conseguir una ilusoria sensación de metas alcanzadas cuando esos indicadores pueden ocultar la carencia o la debilidad de habilidades necesarias para una vida más plena y variada para toda la sociedad.

Extremando los términos existe la sensación de que más que el desarrollo de una educación que promueve un desarrollo integral de la persona y un equilibrado despliegue de sus habilidades para la participación consciente y crítica en la vida de la comunidad, se está optando por una instrucción básica en los ámbitos de lenguaje y matemática, convertidas en  “esencia y base de la educación” por el ministro Lavín.

Ha faltado imaginación en esta propuesta de modificación curricular puesto que se aplica una medida general, poco trabajada en sus aspectos internos, que puede ofrecer en principio resultados en el corto plazo como es el aumento de horas en los sectores que se ven privilegiados. Sin embargo no existe aún claridad sobre el cómo se usarán esas horas suplementarias y no aparece en el escenario de hoy un giro que parezca suficientemente imaginativo que nos lleve a alejarnos de un tipo de formación convencional. Por su naturaleza “omnívora” la historia, y de manera más general las ciencias sociales, ofrecen posibilidades para el desarrollo eficiente y cautivante de las capacidades de lectura y escritura y sólo es necesario poner una cuota de creatividad e inventiva para conseguir una sinergia en esta materia. Incluso en el sector de habilidades matemáticas se podría conseguir un modo de colaboración atractivo y eficaz en los primeros años de formación de nuestros niños pues existen campos de confluencia de materias de interés común. Se debe considerar que para el desarrollo de una buena capacidad lectora está comprobado que se deben leer materias diversas,  considerando no sólo a distintos géneros literarios sino también áreas de conocimiento y su literatura como ocurre con la historia, la antropología u otras formas de expresión de saberes.

Es dable preguntarse si el aumento de horas conseguirá lo que de él se espera. No sirve necesariamente el aumento mecánico de horas de lo que se está haciendo, salvo si se proyecta en la línea de entrenamiento e instrucción para la superación de pruebas. Eso sin embargo implicaría poner los medios por sobre el fin fundamental, enriquecer las vidas de nuestros niños con educación para la vida.

En este escenario ¿No será mejor disminuir horas de lenguaje que aumentarlas para los niños? ¿no será mejor concordar más horas de lectura compartidas entre Lenguaje y Comunicación e Historia, Geografía y Ciencias Sociales? ¿No será posible aumentar las horas de Lenguaje para los profesores para mejorar su capacitación? ¿No será mejor invertir en formas de innovación didáctica? ¿No será mejor modificar las partes de la ecuación y focalizar esfuerzos para enriquecer la búsqueda de puntos de encuentro entre disciplinas y sectores?

Si estas acciones fuesen acompañadas por medidas administrativas que apuntaran no sólo a tener mejores estudiantes de pedagogía sino también a ofrecer un mejor clima de aprendizaje con menos alumnos por aula se lograría un importante avance en la calidad de nuestra educación.

Sobre todo es fundamental trasformar esta situación en que un sector fundamental en la formación para la vida de ciudadanos libres, informados, solidarios y comprometidos con la vida de la sociedad, en una ocasión para imaginar nuevas vías para desarrollar alianzas didácticas y cultivar el terreno fértil y basilar de la lectura en conjunto con el sector de Lenguaje. Aprovechemos este difícil trance para poner más imaginación y mayor creatividad en las tareas de enseñanza haciendo un esfuerzo serio por la integración de conocimiento y el desarrollo equilibrado de habilidades y competencias de nuestros niños. Trasformemos este momento que puede ser muy negativo y limitante para la formación para la vida en una oportunidad de ensayo de nuevos desafíos.

Consideramos que la enseñanza histórica es una parte de la cultura general puesto que permite incluir a los estudiantes en la sociedad en la que vivirán, haciéndolos  asimismo capaces de participar en la vida social y que esa preparación es tan importante como la del dominio básico de las operaciones de lectura y escritura y las básicas de matemáticas. Es muy baja la meta que se propone un ministerio que está llamado a educar y se conforma con instruir.

Frente al dilema que la reforma curricular propone hay que  insistir en que no se han contemplado vías más imaginativas y creativas y que se ha optado por una vía imprecisa y poco discutida fuera del ámbito ministerial lo que choca con las ideas liberales que por otra parte el propio ministro reivindica con frecuencia.
Deseo y espero un grado mayor de reflexión y sensatez en la modificación del curriculum, que se atiendan las sugerencias del CNED y que las autoridades correspondientes tengan la disposición a escuchar ideas y argumentos antes de aplicar una modificación que puede tener consecuencias profundas en el largo plazo aunque puedan disimularse en lo más inmediato.

Declaración Pública y Comunicado de Prensa

9 Dic

Vea la nota publicada en El Ciudadano sobre la conferencia de prensa y declaración del Movimiento

Hace ya tres semanas que el ministro Lavín anunció la reducción de horas de los sectores de historia,  geografía y  ciencias sociales, y  educación tecnológica del currículum nacional, medida que ha provocado numerosas y autorizadas manifestaciones de rechazo, al tiempo que las demandas de debate sobre la fundamentación de las medidas anunciadas no han sido satisfechas. Hasta la fecha, el Ministro de Educación, principal responsable de estos cambios, no ha dado una respuesta adecuada a los emplazamientos hechos desatendiendo  las diversas solicitudes provenientes de la ciudadanía. Las medidas anunciadas son de importancia y resultan insidiosas y peligrosas para la formación de nuestros niños y niñas. Estas iniciativas son,  tanto en la forma como en el fondo, un agravio a la convivencia democrática y a la participación ciudadana,  y una expresión de autoritarismo y secretismo que nuestra sociedad no merece.

Nos parece que esta disminución horaria obedece a una visión sesgada de la educación, que restringe significativamente la opción de entregar una formación amplia a nuestros estudiantes, limitando sus posibilidades de transformarse en sujetos capaces de aportar críticamente al desarrollo de la sociedad. Con esta medida, se sigue reduciendo la educación al entrenamiento de habilidades funcionales para el mundo laboral y se debilita la formación de personas que puedan convertirse en ciudadanos y ciudadanas activas y críticas, con conciencia de su pasado y su identidad y como sujetos responsables de su entorno y de su futuro, capaces de entender el mundo en que viven en su diversidad y riqueza, con pluralismo y capacidad de integración.

Nos oponemos a la decisión ministerial por que muestra un claro desconocimiento del debate sobre el tema y se funda en la presentación de argumentos parciales y tergiversados sobre lo que conduciría al mejoramiento educativo, inspirados en experiencias internacionales parciales y completamente ajenas a nuestra realidad social, económica y cultural. Sorprende, de hecho, la total carencia de ideas y argumentos que trasciendan la reduccionista y caprichosa  idea de que los sectores de matemáticas y lenguaje son la base de toda educación.

Consideramos que la medida no tiene fundamentos pedagógicos suficientes, dado que no es el aumento de horas lo que gatilla el cambio, sino la forma en que se trabaja con ellas y la disponibilidad de espacios para el adecuado trabajo profesional de los docentes. Esta iniciativa desconoce, a su vez, la importancia de la lectura como herramienta para la comprensión del mundo, así como el aporte fundamental que hacen en esa dirección el estudio de la historia, la geografía y las ciencias sociales, áreas que con una adecuada estrategia, fortalecen la competencia lectora de nuestros estudiantes. La reducción horaria, en ese sentido, produce un desequilibrio en la formación y no beneficia en nada la educación de nuestros niños, salvo en el entrenamiento para pruebas estandarizadas.

La inconsistencia de esta medida tiene que ver también con su carácter inconsulto y autoritario, diseñada por el  gabinete ministerial que da la espalda a la comunidad nacional y escolar, que no considera la opinión de los especialistas y que desconoce la realidad educativa y las causas profundas de los problemas que aquejan a nuestra educación.

El impacto negativo de la reducción de horas en áreas relevantes, se verá acentuado con las otras iniciativas que el Ministerio ha impulsado en el marco del proyecto de Ley, ya que este, desde un modelo de control gerencial, refuerza el entrenamiento en torno a metas descontextualizadas y a evaluaciones estandarizadas, bajo la lógica de premio-castigo y de la competencia entre escuelas, buscando resultados inmediatos que se pretenden convertir en lo que no son: un barómetro de la “calidad” de la educación.

En los hechos, el Ministro Lavín y su equipo, están hipotecando el futuro de los niños, impidiendo su formación integral y su desarrollo como personas pensantes y creativas. Por ello, emplazamos al Ministro a terminar con el autoritarismo, a no seguir dando la espalda a la comunidad y a considerar la opinión de los demás actores involucrados, como la del propio Consejo Nacional de Educación, instancia especializada que ha puesto al descubierto la inconsistencia de este tipo de decisiones.

En definitiva, es la comunidad educativa entera la  que ve con perplejidad e impotencia como se empobrece aún más nuestro sistema educacional, lo que hace urgente que se derogue la reducción horaria y se discutan democráticamente las iniciativas impulsadas en el último tiempo, abriendo una discusión amplia, participativa y con fundamentos, para introducir los cambios que verdaderamente requiere la educación en nuestro país.

De lo contrario, serán los propios niños -de los que tanto habla el Ministro- quienes sigan pagando la ceguera y el reduccionismo de las autoridades.

MOVIMIENTO POR LA HISTORIA, LA GEOGRAFÍA Y LAS CIENCIAS SOCIALES EN LA EDUCACIÓN CHILENA.

Comunicado: Conferencia de Prensa del Movimiento por la Hitoria, la Geografía y las Ciencias Sociales en la Educación Chilena

Hoy jueves 9 de diciembre al mediodía, en la Sede Nacional del Colegio de Profesores, se realizó una Conferencia de Prensa convocada por el Movimiento por la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales, para pronunciarse ante la reforma educacional anunciada por el gobierno, la cual contempla la disminución horaria de la asignatura de Historia, Geografía, Ciencias Sociales y Tecnología.

En la Conferencia manifestaron su adhesión  los Premios Nacionales  Gabriel Salazar, (Premio Nacional de Historia 2006) y doña Viola Soto (Premio Nacional de Educación 1996), además del destacado docente Rolando Pinto (director postgrado educación de la UMCE), el Académico Claudio Rolle (Académico del Instituto de Historia de la PUC), Sergio Grez (Académico del Departamento de Ciencias Históricas de la Universidad de Chile) y María Soledad Jiménez (Académica de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano) . Acompañaron la adhesión actores sociales relevantes en el ámbito educativo como Jaime Gajardo (Presidente del Colegio de Profesores), Camila Vallejos (Presidenta de la FECH) y estudiantes de la Asamblea del Liceo Manuel de Salas.

Todos estos actores del campo intelectual y social, adhieren a la declaración que acusa la inconsistencia de las medidas anunciadas tanto con respecto a la Reforma educativa, como la reducción horaria para el sector de historia, geografía y ciencias sociales, y educación tecnológica. La declaración indica que “que la medida no tiene fundamentos pedagógicos suficientes, dado que no es el aumento de horas lo que gatilla el cambio, sino la forma en que se trabaja con ellas y la disponibilidad de espacios para el adecuado trabajo profesional de los docentes. “

Acusan también el carácter inconsulto y autoritario de todos los anuncios en el área educativa “diseñados por el  gabinete ministerial que da la espalda a la comunidad nacional y escolar, que no considera la opinión de los especialistas y que desconoce la realidad educativa y las causas profundas de los problemas que aquejan a nuestra educación.”

En los discursos y la declaración se enfatiza que “el impacto negativo de la reducción de horas en áreas relevantes, se verá acentuado con las otras iniciativas que el Ministerio ha impulsado en el marco del proyecto de Ley, ya que este, desde un modelo de control gerencial, refuerza el entrenamiento en torno a metas descontextualizadas y a evaluaciones estandarizadas, bajo la lógica de premio-castigo y de la competencia entre escuelas, buscando resultados inmediatos que se pretenden convertir en lo que no son: un barómetro de la “calidad” de la educación.”

El Movimiento, cierra su declaración emplazando al ministro “a terminar con el autoritarismo, a no seguir dando la espalda a la comunidad y a considerar la opinión de los demás actores involucrados, como la del propio Consejo Nacional de Educación, instancia especializada que ha puesto al descubierto la inconsistencia de este tipo de decisiones. De lo contrario, serán los propios niños -de los que tanto habla el Ministro- quienes sigan pagando la ceguera y el reduccionismo de las autoridades.”

Santiago, 9 de diciembre 2010. Comunicado Movimiento por la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales. (Correo: mjimenez@academia.cl)

Entrevista a Claudio Rolle en Radio Zero

30 Nov

Escucha la entrevista al historiador Claudio Rolle realizada hoy jueves 2 de diciembre en Radio Zero. Analiza el papel de la historia en la educación chilena, y critica la falta de fundamentación en la propuesta del MINEDUC que pretende reducir las horas de historia en el curriculum. Avanza el podcast hasta el minuto 24.

Entrevista a historiador Claudio Rolle en VIA X

30 Nov

Claudio Rolle: “En el MINEDUC se fue perdiendo internamente la discusión que veníamos trayendo del Gobierno anterior”

Hoy miércoles 1 de diciembre a las 10 de la noche en el programa Cadena Nacional de Via X, entrevista al Historiador Claudio Rolle, asesor del MINEDUC que renunció ante la reducción de horas de Historia.

Esta noche conversamos con el historiador y ex integrante del MINEDUC, Claudio Rolle, quien acaba de publicar un didáctico libro “Presidentes de Chile” dirigido a los niños donde repasa la historia de nuestros mandatarios a través de dibujos e iconografías.

Con Rolle también  comentamos su renuncia al MINEDUC, producto de la nueva reforma educacional y el desconocimiento que tuvo de esta medida, “se fue perdiendo internamente la discusión que veníamos trayendo del Gobierno anterior “. Y en relación a  la actual reforma educacional Rolle agregó, “con este nuevo modelo podemos estudiar la historia hasta 1960, ya que se le restan los contenidos. Y la responsabilidad de la reducción de horas de historia recae en el ministro Lavín”, finalizó.

Claudio Rolle renuncia al MINEDUC: “Hay intervención a un currículo ampliamente discutido”

28 Nov

Claudio Rolle, Jefe del Departamento de Historia Universal de la Pontificia Universidad Católica y por años miembro de la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación, renunció a su cargo luego de enterarse por la prensa de las medidas anunciadas por el Ministerio de Educación de restar horas a las ciencias sociales a favor de lenguaje y matemáticas. Entrevista publicada en CIPER Chile el 25 de noviembre.

Claudio Rolle es jefe del Departamento de Historia Universal de la Pontificia Universidad Católica y hasta la semana pasada trabajaba en la Unidad de Currículum y Evaluación del Ministerio de Educación, Mineduc. Coautor de libros como Historia del siglo XX chileno (Sudamericana, 2001) y La vida cotidiana de un año crucial (Planeta, 2003), era uno de los pocos expertos en su área que permanecían en ese ministerio desde los gobiernos de la Concertación. Sin embargo, después de enterarse por la prensa de que a contar de 2011 el actual gobierno aumentaría las horas de Lenguaje y Matemáticas en desmedro de las de Ciencias Sociales, el académico presentó su renuncia.

El gesto de disconformidad no se limitó al abandono de su cargo de asesor. Además Rolle participó de una concurrida manifestación de protesta que se realizó ayer jueves frente al ministerio -manifestación que fue reprimida por Carabineros- y fue uno de los adherentes de una carta dirigida al ministro Joaquín Lavín, donde diversos historiadores piden echar pie atrás a la medida y reclaman por lo que consideran “una visión limitada de la educación, más preocupada de los resultados de mediciones estadarizadas que de los aprendizajes efectivos de nuestras niñas y niños”.

La frase alude a una de las principales metas anunciadas por el gobierno, tendiente a elevar en 10 puntos el resultado de la prueba Simce para 4° básico. La pretendida mejora se inscribe en lo que el gobierno ha denominado la Gran Reforma Educacional, que implica medidas relevantes y en algunos casos resistidas. Como aquella que sumará 800 horas de lenguaje y matemáticas a costa de historia y geografía, tecnología y educación cívica.

Claudio Rolle sostiene que el principal inconveniente del cambio curricular anunciado es que los resultados que se consigan “pueden ser llamativos pero engañosos”, pues “están privilegiando el medio por sobre el fin”.

-¿Qué opinión tiene del cambio curricular anunciado?
En mi opinión es una medida desacertada, una medida poco razonable, pero también inadecuada en las formas, no sólo en el fondo. No me parece que los argumentos señalados por el ministro sean sólidos para fundamentar la reducción de un sector tan central en la formación de nuestros niños y jóvenes como son la historia, la geografía y las ciencias sociales. En ningún lado está garantizado automáticamente que si tú aumentas el número de horas vas a conseguir resultados. Además, esto puede traducirse en una suerte de entrenamiento en materia de habilidades de lenguaje y matemáticas que redunde en resultados llamativos pero que son engañosos. Por eso la declaración de hoy insiste en esa definición que puede parecer semántica pero que en mi opinión es profunda: hay una distinción entre la educación y la instrucción. Nosotros estamos más por la educación.

-¿Esa diferencia de criterio lo llevó a renunciar al Mineduc?
No únicamente, porque me parece que el clima de debate y diálogo se había perdido. Pero efectivamente esta medida puntualmente es la que determina mi renuncia. Porque además acá se mezclan dentro de un mismo paquete medidas que son de naturaleza distinta: las medidas de reforma en el terreno administrativo, que tienen que ver con los estímulos a directores y estudiantes de pedagogía, son muy distintas a las curriculares. A mí me preocupan estas últimas medidas porque pasan un poco coladas dentro de este gran paquete que se ha llamada la Reforma. Hay aquí una intervención a un currículo que fue ampliamente discutido. El marco curricular fue acordado con muchas consultas, con una discusión parlamentaria, y eso se pretende alterar de un momento a otro con un anuncio que viene de una decisión inconsulta. Aquí lo que se hace necesario es un diálogo, yo creo en eso; y al igual que en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1789, donde se admite que un error que se ha cometido por ignorancia, olvido o desprecio a las formas se puede corregir, espero que las autoridades del ministerio tengan el buen criterio de discutir y pensar lo importante que es la formación de memoria y la construcción de identidad y capacidad crítica.

-¿Qué interpretación le da usted al hecho de que se decida aumentar las horas de lenguaje y matemáticas en desmedro de las ciencias sociales? Hay quienes interpretan este medida con un sesgo político, ideológico, ¿que cree usted?
Yo creo que la historia, la geografía y las ciencias sociales en general son uno de los territorios más disputados por las visiones ideológicas, en el sentido de que es el territorio de la formación ciudadana, del desarrollo de un pensamiento crítico. Es el territorio donde se ven interpretaciones contrastadas y donde se debaten temas polémicos como el golpe militar y las violaciones a los derechos humanos, temas que pueden ser incómodos en cierto momento y que ciertamente provocaron ya en el pasado polémica. Pienso que eso a lo mejor podría explicar algo. Pero estoy interpretando y no quisiera especular. Lo planteo como una posibilidad pero no quiero ser taxativo porque no me consta.

-De acuerdo con lo que pudo observar al interior del Mineduc, ¿las nuevas autoridades están preocupadas de hacer una revisión del modo en que se está enseñando la historia de Chile?
Ese es un tema que está por verse. En teoría el ajuste no se puede tocar porque ya fue sancionado por la ley. Pero en la práctica tengo la sensación de que a través de los programas existe la intención de establecer ciertas innovaciones que no comparto. Por ejemplo, la memorización de datos o hechos relevantes. En el grupo que participó de esta discusión en años anteriores fuimos muy críticos de esa visión. Más bien postulamos a la comprensión de procesos donde se pueden insertar determinados datos que los niños tiene que llegar a saber, una educación de carácter no enciclopédico, lo que retóricamente se llama educación para la vida y que nos permite escapar del enciclopedismo y esa ilusión de que sabemos muchas cosas y somos cultos porque reconocemos las capitales de América, por dar un ejemplo burdo.

-¿De qué manera la enseñanza de las ciencias sociales, y más particularmente de la historia, puede contribuir al desarrollo de capacidades vinculadas con el lenguaje?
Noto cierto tono de arrogancia en el anuncio del cambio curricular y no quisiera caer en eso… Pero diría que en los anuncios hay un cierto descuido. Porque hay muchos estudios y personas que sostienen que el ejercicio de las lecturas de la historia y las ciencias sociales son un muy buen predictor de desarrollos y capacidades para la lectura y la escritura. Probablemente en ese sentido sea igual o superior a los que se dan en el sector estrictamente de la enseñanza de la lengua. No pretendemos formar en el colegio historiadores, no es el propósito, pero sí que lean historia, que conozcan documentos, que sean capaces de interpretar, y en esa capacidad de interpretación tengan la posibilidad de sopesar las formas de la escritura y la lectura.

-En definitiva, ¿qué cree que está en juego con la idea de quitarle horas a las ciencias sociales para favorecer lenguaje y matemáticas? ¿Qué se pierde y qué se gana? Se lo pregunto además porque las recientes manifestaciones se pueden interpretar como una defensa corporativa.
Esto no se trata de una defensa corporativa. Mi disposición particular, y de muchos de nosotros, es que la historia nos sirve para la vida. ¿Para qué sirve? Como decía Pierre Vilar, ¿para qué sirve la historia? Para leer el diario, para entender el mundo en el cual estamos situados. Muchas veces se piensa que los historiadores pensamos y nos preocupamos del pasado, y eso no es cierto. Los historiadores pensamos a los seres humanos en el tiempo, pero pensamos mucho en el futuro, no hacemos historia por nostalgia sino porque nos apasiona la sociedad, porque queremos entender cómo hemos llegado a ser lo que somos y hacia donde vamos. Entonces, con esta medida, hay una dimensión de la percepción del mundo que se lesiona fuertemente.